Publicada By  jpgarcia - reflexiones    

Cada cierto tiempo algún periodista y algún político se unen para visitar una fábrica de coches en Españay darnos una buena noticia.

Hace 15 días Rajoy visitó Renault.  Y hace un mes Ford dijo que había decidido cerrar Genk para traer la producción a Valencia.

Cuando estas cosas ocurren la gente se felicita. E incluso me felicita.

En realidad me limito a sonreir y decirles que es un poco más complicado. Me sabe mal aguarles la fiesta.

Y no empiezo a explicarles que aunque España es el segundo-tercer fabricante de automóviles de Europa, ninguna marca toma decisiones en España. Cuando tengan que cerrar y abrir las plantas tomarán las decisiones que quieran los alemanes que toman las decisiones, y el coste de la mano de obra no es lo más relevante. Pues producir un Focus cuesta alrededor de 3000 euros todo incluido, y llevarlo a Alemania desde Valencia 500 euros.

Porque en el mundo se producen 20 millones de coches más de los que hacen falta. Y en Europa decir sobra aproximadamente el 30% de la capacidad instalada. Lo que significa que una de cada 4 plantas europeas cerrará en los próximos años.

Abandonar no es una opción pero evidentemente de las 10 grandes marcas del mundo ninguna es española (ni de las 10 ni de las 100). Y Ford ya es la quinta.

Puestos a trabajar para otros trabajemos para alguien que va a crecer: los chinos.

Hace años, cuando aún había dinero, pedi audiencia con el director general de industria en la Comunidad Valenciana. Le dije que harían bien en dejar de poner dinero en Ford y gastarse ese dinero en traerse un fabricante chino a Sagunto. De ese modo podríamos al menos no depender sólo de las decisiones de unos teutones. Prácticamente me echó del despacho.

7 diciembre, 2012