Publicada By  jpgarcia - docencia e investigación, filosofía de la ciencia    

Ha sido una de las lecturas más interesantes de este verano. Me lo recomendó un colega y me dijo que me iba a encantar. Acertó.

Un sociólogo materialista escribe sobre la artesanía.

Probablemente no es esperable que me lo haya leído dos veces seguidas. Escribe, describe y prescribre la importancia del hacer y coloca al hacer “con las manos” en un lugar relevante en la adquisición y creación de conocimiento.

Desde antes de Aristóteles se ha diferenciado la teoría de la práxis.La teoría es la capacidad de ver más allá e ilumina a la práxis que es posterior, pues es la aplicación de ella.

Si creemos que la función del ingeniero es aplicar la teoría, es esta la que debe dominar en la formación del mismo. Hasta ahí el conocimiento común. La teoría es desde un punto de vista platónico la realidad. La praxis es la aplicación de la teoría.

Pero hay una tercera palabra griega que es interesante aunque desconocida: Poiesis. Si la teoría es la observación y la práctica es la aplicación de la misma, la poiesis hace referencia a la creación.

Y la poiesis no es una derivación de la praxis, ni siquiera de la teoría. Richard Sennett defiende que “hacer es pensar”.

Defiende que se puede pensar con las manos y que se produce un aprendizaje intelectual especial a través de la repetición de una actividad. Especialmente la actividad física.

Defiende que el artesano se distingue porque le hace bien su trabajo por el simple hecho de hacerlo bien. Para el autor, tan artesano es un carpintero como un programador o un padre de familia, siempre que sientan un especial interés en hacer bien una vez y mejor la siguiente el trabajo  encomendado.

Con más concomitancias de las que Sennettl probablemente quisiera con mi admirado Higinio Marín, investiga el concepto de habilidad (que maneja la misma raíz que habitación, hábito, haber…) . Define habilidad como una “práctica adiestrada”. Y se detiene en las habilidades relacionadas con la música, la cocina, la programación, la orfebrería… su adquisición y su mejora.

Me encanta la frase “deberíamos sospechar de las pretensiones de talento innato, no entrenado”. Aparece después de descubrir que Mozart no improvisaba, sino que había desarrollado la habilidad de practicar mentalmente.

Y repite una y otra vez la denominada regla de Isaac Stern “cuanto mejor es la técnica, más tiempo puede uno ensayar sin aburrirse”.

Lo mejor es enemigo de lo bueno. Con esta frase los ingenieros nos decantamos por los parches o las soluciones subóptimas. Pero un artesano debe ser  defensor de la calidad absoluta. Cada imperfección es un fracaso. Para un “profesional” la obsesión por la perfección es el camino seguro al fracaso.

El profesor Lario defendía que un doctorando requería para su formación reposo. Este aspecto del aprendizaje lo denomina “asimilación” la conversión de información y práctica en conocimiento tácito.

Me interesa su diferenciación entre artesano del artista. El último (que puede ser un buen artesano) se intenta diferenciar de los demás en el QUE (en la originalidad). El artesano investiga nuevos COMOs para el mismo QUE. Y en cualquier caso nos aleja de una educación que intenta premiar al “original” más que al que sigue el método”. De hecho debiéramos premiar al que copia.

Indica que el el artesano pertenece a una comunidad, mientras que el artista pretende salirse de ella.

Define tres problemas que tiene la creación de artesanos en nuestra sociedad: como crear una motivación eficiente para trabajar bien, como entrenar habilidades cuando la repetición es un “mal”, como sobrevivir a la enemistad entre “lo bueno” y “lo mejor”.

El libro se mueve por terrenos interesantes como lo que el denomina la “mano inteligente”, el uso y el abuso de las herramientas o incluso el mero concepto de vocación como un relato que ayuda a sostener el crecimiento en unas determinadas habilidades.

Los que creemos que en la formación de ingenieros en España sobra reflexión y falta formación estructurada para la resolución de problemas pequeños tenemos un soporte inmejorable en este libro.

20 agosto, 2013