¿Para qué ir a pasar semanas a la otra punta del mundo para hacer lo que podrías hacer en tu casa?

Estoy de estancia de investigación en Canadá. Experimentando temperaturas muy por debajo de cero, metido en una habitación de alquiler.

Es un esfuerzo importante para el que viaja pero sobretodo para la familia que se queda.

Así que la pregunta  es importante que se pueda responder.

Hay un punto curricular. Es decir, las estancias en el extranjero cuentan en la promoción. Aunque no hagas nada.

Pero yo ya no voy a promocionar así que eso no justifica torturar a tu familia con tu ausencia, y a los extraños con tu presencia.

En mi caso estos días de «retiro» me permiten trabajar aún más horas. Y sacarme cosas de encima pero eso lo podría hacer yéndome a un convento de cartujos. Por ejemplo escribir este post para que no cierren el blog.

Estar en el despacho de otros me permiten leer libros que no están en mi biblioteca. Y eso está también bien.

Me obligan a concentrarme en un trabajo concreto: «el objeto de la estancia». Y espero que en un tiempo tenga un paper bueno. Que dicen que por eso nos pagan.

Me permiten hablar con gente a la que no conocía, a ir a clases de otros profesores y aprender de lo que dicen, pensar sobre conceptos que no había tenido en cuenta y que espero que mejoren mis clases y mi investigación.

Me obligan a preparar charlas específicas para dar buena imagen de la universidad a la que represento.

Y, por encima de todo, me ayudan a recordar lo feliz que soy con mi familia y el poco caso que les hago cuando estoy allí.