La reacción de la burocracia en situación de emergencia

Las burocracias se caracterizan por pretender tener las cosas bajo control y evitar la comisión de errores.

Vivimos en situación de emergencia. No es posible tener las cosas bajo control porque no tenemos una referencia contra la que comparar.

En un entorno hipervolátil es imposible NO cometer errores. Pero sólo de un error debieramos ser acusados y no excusados. Del error de no hacer nada.

En la situación en la que nos encontramos el único objetivo es sobrevivir.

Tiende el burócrata a creer que seguir los procedimientos que fueron diseñados para una situación de estabilidad permitirán sobrevivir.

Tiende el burócrata a creer que lo único que debe ser salvado es el papeleo que inventó para vivir (él y los suyos) en situación de estabilidad.

Tiende el burócrata a creer que cuanta más datos tenga mayor será el control que tiene sobre la situación. Tener datos no significa tener información. Los datos requieren contexto para ser información. Y el contexto ha volado por los aires.

Para sobrevivir en situación de alta volatilidad debemos aprender rápidamente en un entorno del que lo desconocemos casi todo.

Y para aprender en un entorno cambiante y desconocido la vida encontró  un modo hace eones:  prueba y error. Muchos cometerán errores, y alguien acertará. El que sobreviva habrá dado con el método.

Acumular datos con el ánimo de aprender en el nuevo entorno tiene sentido si los datos se comparten para que se digieran por los que prueban. No para que los acumulen quienes culpan de errores.

Y sí, cuando vuelva la normalidad, en nuestro sistema burocrático sobrevivirán los que han hecho del prevenir la comisión de errores su modo de vida.

Porque ya sabemos que cuando el caos vuelva a ser orden, ellos serán los únicos que no podrán ser acusados de nada, aunque debieran ser acusados de eso mismo: de la nada.

Porque nada hicieron para ayudar a los demás a sobrevivir.