Covid19 y cuellos de botella

En la década de los 80, E. Goldratt publicó un libro («La Meta») que revolucionó la manera de entender la gestión de las operaciones, popularizando el concepto de Cuello de Botella. Goldratt siempre defendió que sus aportaciones pertenecían a un paradigma superior que denominó «Teoría de Restricciones».

Básicamente la teoría establece que si quieres mejorar el rendimiento del sistema debes identificar el cuello de botella y concentrar todo el esfuerzo en mejorar el rendimiento del mismo. Y proponía un mecanismo de 5 pasos para utilizar el concepto.

  1. Identificar el cuello de botella del sistema. En España hay 3 camas de hospital por cada 1000 pacientes y 1 cama de UCI por cada 10.000 pacientes. Es decir hay alrededor de 1 cama de UCI por cada 30 camas de hospital. Esos números son aceptables en situación normal, pero cuando el 10% de los pacientes hospitalizados requieren UCI durante un periodo prolongado de días el cuello de botella parece estar claramente en la UCI
  2. Gestionar adecuadamente el cuello de botella. A ello se dedicaron en cuerpo y alma nuestros médicos. Con decisiones muy difíciles y sin datos.
  3. Subordinar todo a la decisión anterior. No todas las decisiones se tomaron siguiendo este principio. Habilitar salas nuvas en el hospital sin tener en cuenta las UCI implica obligar a los médicos a tomar decisiones difíciles cuando un paciente requiera UCI y no haya disponibilidad de cama.
  4. Incrementar la capacidad del cuello de botella. Convertir quirófanos en UCIs. Sacar a pacientes de la UCI si se les puede dar un tratamiento similar en otras instalaciones. Conseguir respiradores para crear UCRIs. Derivar pacientes a otros hospitales.
  5. Volver al paso 1 para comprobar que el cuello de botella no cambió de sitio.

Según la teoría de restricciones invertir en cualquier cosa que no sea incrementar la capacidad del cuello de botella no mejora el rendimiento del sistema, y cualquier acción que reduzca el requerimiento de cuello de botella es oportuno.

Un ejemplo (puesto a posteriori de la pandemia):

Supongamos que 100 pacientes requieren atención médica y que pueden curarse en casa al cabo de 3 días. Parece lógico pedirles que se queden en casa. El sistema ahorra 300 días de hospital. (Además de que hospitalizar a pacientes que pueden curarse en casa no parece una política sanitaria lógica)

Supongamos que un 10% de esos pacientes empeora en casa y requiere 14 días de hospital por el retraso en el ingreso. El sistema sigue ahorrando 160 días de hospital así que la decisión era correcta desde el punto de vista de recursos.

Pero supongamos que 1 de cada 100 por razón del retraso en el ingreso empeora mucho y requiere UCI. Dado que la UCI es el recurso limitante da igual si sólo es 1%. El cuello de botella ha empeorado su situación. El ahorro anterior ha sido perfectamente inútil.

Como siempre todas las teorías hay que cogerlas con cuidado. Por ejemplo, cerrar las plantas de un hospital porque sabemos que no habrá capacidad en UCI no parece lógico, porque afortunadamente no todos los pacientes requieren UCI. Limitar el acceso al hospital a aquellos pacientes con más posibilidades de no necesitar UCI no parece humano.

Pero sí es lógico y humano derivar pacientes a hospitales que no tengan las UCIs saturadas por ejemplo porque allí la epidemia tuvo menos impacto, o porque la población que atienden tiene menos riesgo.

Quizá la pregunta es si compensa moverlos en autobús cuando aún están al principio de la enfermedad o en UCI móvil cuando están en situación crítica.

Mucho que aprender.